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SEPTIEMBRE 2024 CARTA
El Señor nos está hablando con urgencia como Sus hijos sobre cómo estamos viviendo, ¡debemos examinarnos a nosotros mismos! No podemos tomar la gracia de Dios a la ligera. Jesús vendrá un día, no sabemos el día ni la hora. Cuando lo haga, ¿cómo nos encontrará como iglesia? ¿Somos una iglesia preparada? Seremos juzgados individualmente, cada uno de nosotros de acuerdo a nuestras obras, en cuanto a cómo vivimos y nuestras acciones. ¿Cómo nos encontrará? ¿Nos encontrará viviendo para Él, haciendo Su voluntad, o ocupados en las cosas de este mundo?
Por estas mismas razones, no podemos tomar la gracia de Dios en vano. Entendemos que la gracia de Dios es el favor inmerecido de Dios hacia nosotros, pero también es Su poder para que nos mantengamos en sus caminos y en obediencia.
2 Corintios 13:5 Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
Es hora de que, como cristianos, examinemos nuestras vidas para ver si realmente estamos viviendo como Él nos exige que vivamos. No hay tiempo que perder. ¡El cuerpo de Cristo debe levantarse y brillar! El mundo está decayendo y el Señor nos tiene aquí para un tiempo como este.
No digas que estás bien con el Señor y te ocupas solo en tus asuntos. Cuando el Señor nos habla, debemos tomarlo en serio y humillarnos. ¡Un corazón humilde se examina, da reverencia y se entrega! El orgullo es el enemigo que no permite que alguien reconozca su error.
Es importante que entendamos verdaderamente el propósito del reino y permitamos que el Señor se manifieste a través de nosotros. ¿Cómo vamos a ser luz en este mundo si no podemos comprender la importancia del propósito del reino?
Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Estas fueron las palabras de Jesús para nosotros. Necesitamos hacer una pausa y examinarnos a nosotros mismos y evaluar nuestras vidas para ver si realmente estamos viviendo en fe. Necesitamos evaluarnos personalmente. Esto no es para
condenarnos sino más bien para reflexionar y posicionarnos sobre si realmente estamos viviendo para nuestro Padre Celestial. Si no estamos viviendo para Él, tenemos tiempo para dirigir nuestras vidas hacia Él.
Debemos dar gloria al Señor con nuestras vidas. La única manera en que podemos dar gloria al Señor es si vivimos para Él. Tenemos que entender que separados de Él no podemos reflejar Su luz en nuestras vidas.
¡No hay tiempo que perder! Este mundo se está volviendo más oscuro, ¡necesitamos brillar!
Somos luz en este mundo oscuro, en nuestros hogares, trabajos y donde sea que estemos. Recuerda que tú eres el representante de nuestro Señor aquí en esta tierra. ¡Él te ha elegido para un tiempo como este!
¡Humillémonos ante el Señor para dejar que nuestra luz brille! Debemos hacer avanzar el reino de Dios y tocar las vidas de aquellos que necesitan ser tocados. El Señor sólo puede lograr esto si dejamos que nuestra luz brille! ¡DEJA QUE TU LUZ BRILLE!
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